1 abr. 2017

IIº CERTAMEN NACIONAL DE FOTOGRAFÍA DE SEMANA SANTA 2017

La AGFOVIC expresa su reconocimiento público a las entidades y empresas que han hecho posible con su colaboración que sea una realidad esta convocatoria. De igual modo, agradecemos a todos los autores el trabajo realizado y su inestimable colaboración.


En esta pequeña muestra de nuestra semana santa, plasmamos no solo los distintos momentos de la pasión de Jesús, sino también la lucha por la vida, el sobreponerse al dolor y el sufrimiento, con la entrega voluntaria al martirio que enriquece nuestro destino.
Fotogramas, abiertas al dolor, suplicando humanidad, aferrando el madero como carga de la vida hacia la muerte, traspasadas por clavos, en busca de los perdidos y olvidados. Fotogramas clementes, de devoción y fe como herencia, fotogramas de cruces y maderos que se ponen en marcha todas las primaveras por las calles de nuestros pueblos. Fotogramas en busca del cofrade, del amigo, del necesitado aferrado a la luz que nos guía a un amanecer más luminoso.

Abrimos nuestros objetivos al estruendo de nuestra Semana Santa, al fervor de nuestras procesiones, la belleza de los momentos procesionales, con devoción y entusiasmo.



Esta exposición es pues la antesala de la Semana Santa que viene, que se nutre de los recuerdos y vivencias de la Semana Santa del 2016. Antes de inaugurarla quiero realizar una petición muy personal:
-       Que se abran los ojos al estruendo de nuestra Semana Santa.
-       Que se abran los oídos al fervor de nuestras procesiones.
-       Que no haga falta ni chubasqueros ni paraguas.
-       Que se fotografíe el vuelo de las capas recién planchadas y las mantillas bien arregladas.
-       Que la ultima foto, ante todo, sea de los capirotes junto a las imágenes sagradas.

Afinemos pues los bombos y tambores, la bocina y las campanas, preparemos la cera, vistamos las andas y plantemos las flores que el tiempo apremia.

Los premiados son:










La AGFOVIC 
con estos premios pretendemos conceder suma importancia a esta muestra del sentir cultural, artístico y religioso tan arraigado en nuestra España. Imágenes relacionadas con pasajes de la Pasión y Muerte de Jesucristo, momentos emotivos y  grandes o pequeños detalles de nuestras celebraciones que se esfuerzan por transmitir lo que sienten quienes participan en los diferentes ritos y procesiones, o simplemente pasean y observan por las calles de nuestros pueblos y ciudades.


Todos los derechos reservados AGFOVIC 2017


7 ene. 2017

IIº CERTAMEN NACIONAL DE FOTOGRAFÍA DE SEMANA SANTA


Comenzamos nuestra singladura en el nuevo año 2017 con la


CONVOCATORIA
del
IIº CERTAMEN NACIONAL DE FOTOGRAFÍA DE SEMANA SANTA
y del
XIII CERTAMEN FOTOGRÁFICO SEMANA SANTA DE CAUDETE
esperamos con placer vuestros trabajos.




UNA CRUZ SENCILLA


Hazme una cruz sencilla,
 carpintero...
sin añadidos 
ni ornamentos... 
que se vean desnudos 
los maderos, 
desnudos
y decididamente rectos:
los brazos en abrazo hacia la tierra, 
el astil disparándose a los cielos.
Que no haya un solo adorno 
que distraiga este gesto:
este equilibrio humano 
de los dos mandamientos... 
sencilla, sencilla... 
hazme una cruz sencilla, carpintero.

LEÓN FELIPE (Tábara-Zamora 1884 - Ciudad de México 1968)


Desde esta AGFOVIC asumimos con ilusión el compromiso adquirido reivindicando la fotografía de semana santa, como modo de sustentar nuestras creencias, nuestros proyectos para la vida y nuestro compromiso social. Realicemos instantáneas envolventes de nuestra arraigada celebración religiosa que sirvan de lámpara para iluminar nuestros pasos en este tiempo de tribulación.




En este sentir. FELIZ AÑO desde la AGFOVIC

8 dic. 2016

ARBOLES CENTENARIOS




Memoria centenaria inmensa y desafiante
antes que la hienda un rayo,
antes que sea derribada por el hacha,
antes que la transforme el carpintero,
antes de ser fuego en un hogar,
antes que se descuaje por la tormenta,
antes que se tronche por un viento de la sierra,
antes que sus ramas sean vencidas
y pasto de un torrente que lo venda al mar.
































LA ENCINA


Encina (Quercus ilex subsp. ballota) de gran tamaño. Perímetro tronco (1,30 m): 2,30 m. y altura aprox. de 10 m. La anchura máxima de la copa es de unos 15,3 m. Tronco con 3 ramas principales y raíces algo visibles. Copa muy amplia, con forma de parasol, redondeada y bien formada. Se encuentra, en zona forestal dominada por espartal y mucha superficie donde aflora la roca madre, junto a una cañada cultivada de viñedos en espaldera. Las hojas son perennes y permanecen en el árbol entre dos y cuatro años, con una media de 2,7 años. Coriáceas y de color verde oscuro por el haz, y más claro y tomentosas por el envés, están provistas de fuertes espinas en su contorno cuando la planta es joven y en las ramas más bajas cuando es adulta, careciendo de ellas las hojas de las ramas altas. 







Su fruto se denomina bellota, glande de color marrón oscuro cuando maduran (antes, lógicamente verdes), brillantes y con una cúpula característica formada por brácteas muy apretadas y densas, que los recubren aproximadamente en un tercio de su tamaño. Se distingue también de la coscoja la caperuza de las bellotas, ya que en ésta recubre el glande hasta la mitad y el exterior es punzante; no así en otras especies, cuyas bellotas a veces son muy parecidas a las de la encina. Maduran de octubre a noviembre y algunos años incluso en diciembre. La corteza cuenta con gran cantidad de taninos, por lo que es muy apreciada en las tenerías para curtir el cuero (especialmente utilizada en Marruecos), y junto con las hojas y bellotas machacadas se prepara un cocimiento que resulta ser astringente y útil para desinfectar heridas.
Las bellotas más dulces, además de alimentar al ganado, resultan comestibles para los humanos por lo que se comen a menudo tostadas como otros frutos secos, o en forma de harina para hacer un pan algo basto.
La encina es considerada árbol sagrado, como símbolo de fuerza, solidez y longevidad.








 


EL PINO CARRASCO




Pino Carrasco (Pinus halepensis) de gran tamaño. Perímetro tronco (1,30 m): 4,25 m., alcanzando 18 m de altura y 19 m de anchura máxima de copa. Tronco macizo y tortuoso, con algunas raíces visibles. Presenta 2 ramas principales y una secundaria tronchada. Copa desplazada hacia el NE. Se encuentra en una margen de la Rambla de los Rincones, con juncos, genistas, lastón, y otras plantas, a escasa distancia de la carretera A-14. Sus piñas son consumidas por ardillas. Es un árbol originario de la región mediterránea, tanto norteña como del sur. El nombre científico de la especie proviene del nombre de la ciudad siria de Alepo. 







 

Las hojas tienen de 0,7 a 1 mm de anchura y de 3,5 a 7 cm de longitud y son de un verde amarillento. Florece en abril o en mayo y hace muchas piñas, de 5 a 12 cm de longitud, con un claro pedúnculo y con escamas con escudetes poco prominentes. Se utiliza en la producción de resina, madera, celulosa y ayuda a la conservación del suelo frente a la erosión. También los incendios favorecen su propagación, puesto que por un lado el fuego hace estallar las piñas y expande las semillas y de otra las altas temperaturas favorecen la apertura de estas.










 





EL ALMÉZ








Alméz (Celtis australis) de copa redonda y ancha, de más de 17 metros de diámetro en su base, crece en terreno arenoso, en el centro de un bancal donde tiene un alto nivel de humedad. Presenta tres ramas principales en muy buen estado sin síntomas de enfermedad. En los bancales colindantes, pertenecientes a “la microreserva de los Arenales de Caudete”, crecen numerosos familiares más jóvenes de esta especie.  El fruto, llamado almeza, almecina o latón, entre otros, es comestible y de sabor agradable; es una drupa carnosa de alrededor de un centímetro de diámetro, casi negro por fuera y amarillo por dentro en su madurez, con un hueso del tamaño de un grano de pimienta. Crece solitario sobre largos pedúnculos en las axilas de las hojas.




 
  

Florece entre marzo y abril, y sus frutos maduran a fines de verano y en otoño. Indicaciones: se usan las hojas como astringente, anti diarreico y antihemorrágico. La infusión de sus frutos verdes y de sus hojas se utiliza también como remedio de la disentería y como regulador del flujo menstrual de las mujeres. Se recolectan en junio cuando los frutos están todavía inmaduros.
Otros usos: Los frutos, comestibles, se pueden usar para preparar mermeladas. La madera, apreciada para trabajos de torneado, se usaba para hacer fustas y látigos. La corteza y las raíces tienen una esencia, usada como colorante amarillo para tintar la seda. 








 


 
  
   



De tus ramas cuelgan los días,
campanario de sombras
dando cobijo a enamorados suspiros,
cortinas a la lluvia y el viento.

En el juego corona que silba
y se mece anclas levando,
crujir de jarcias plenas de nidos,
vértigo de años casado en anillos.

Umbría del verano y su estío,
al caminante cansado le espera su frescor,
susurrando misterios y conjuros
entre grietas de corteza arrugada de años.

Faros verdes en las primaveras,
en el invierno recogen velas,
carracas de vida fijas en el horizonte
donde el tiempo solo se transforma.

Garras que atrapan nubes del cielo,
esbeltos y cimbreantes alcázares
de amores mensajeros a través
entre baños de sol y lluvia.

Descuelgan de frutos pureza
entre hojas de malla y seda,
sometiendo culebras de raíces
a la majestad de la tierra.



TEXTOS Y FOTOS: AGFOVIC. 
POEMA "MEMORIA CENTENARIA" BY SEPP
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